Promocionar la vida
Fernando Seco
28 diciembre de 2013 |
ABC (Sevilla)
CON
motivo de la aprobación del anteproyecto de Ley de Protección de Vida del
Concebido, las opiniones a favor y en contra han sido abundantes y,
generalmente, pasionales. Cualquiera es libre de expresar su opinión. Pero
según la argumentación sea más o menos sólida, basada o no en hechos ciertos y
constatables, una opinión tiene más valor que otra. Y cuando se trata de
decidir sobre el futuro de una vida humana lo menos que se puede pedir es una
gran dosis de responsabilidad. Es moneda común entre quienes no consiguen dar
respuesta cierta a sus interrogantes echar la culpa sobre la religión o las
creencias religiosas, como sucede con la cuestión del aborto. Pero el derecho a
la vida –y el aborto como un acto contra la vida del no nacido– no es
estrictamente una cuestión religiosa. Cualquier religión lo es por el hecho de
dar un sentido trascendente a la propia vida, algo que en mayor o menor medida
está en la propia naturaleza del ser humano. La religión puede sancionar la
vida como algo sagrado pero quien dice cuándo hay vida, cómo se inicia, cómo se
desarrolla, etc., es la Ciencia.
El
anteproyecto de Ley viene a dar cumplimiento a un principio tan universal como
el derecho a la vida, incluido en nuestra Constitución y en las de la mayoría
de los países. Sin embargo, hasta ahora solo se había desarrollado en un
sentido negativo, es decir, cuándo se puede interrumpir la vida del no nacido.
Cuando el gobierno de Rodríguez Zapatero aprobó la ley promovida por Bibiana
Aído, quedó meridianamente claro –vean las hemerotecas– que el aborto era un
drama y no es la mejor solución, que en el vientre de la madre hay una vida
humana esperando ver la luz. Fue una ley muy contestada incluso entre las filas
de los partidarios del aborto. El nuevo escenario que se pretende abrir es que
la sociedad valore algo más la vida del no nacido. Que la sociedad –y, por
ende, los particulares– sea consciente de lo que significa engendrar una nueva
vida; ser madre; constituir una familia. Y que las mujeres que quieran ser
madres, y se encuentren con dificultades, puedan sentirse arropadas por su
entorno. Un embarazo no es una enfermedad, es un proceso natural consecuencia
de nuestros actos. Hace 30 años el aborto estaba mal visto. Hoy las familias
numerosas están mal vistas. ¿Qué ha cambiado? La vida tiene que estar por
encima de modas o ideologías. En la medida en que sepamos valorar la vida del
no nacido –más indefenso– mejor sabremos respetar la vida de los adultos. Eso
es civilización.
En la
cultura de la vida o del aborto se incide mucho en el protagonismo de la mujer.
Y evidentemente lo tiene porque es la que pare. Sin embargo, entiendo que
habría que concienciar más al hombre en su corresponsabilidad, como
protagonista necesario. Y en que respete mucho más a la mujer, su dignidad, su
valía y su posición en la vida. No tengo duda de que nos iría mucho mejor así.
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Yo estoi de acuerdo con el aborto porque si la madre quiere abortar no creo que sea por una tonteria sino porrque a lo mejor no puede darle una buena vida a su hijo.
ResponderEliminarBien Alicia, pero después de leer el texto se te ocurre alguna pregunta? Más que decir vuestra opinión, ahora es más interesante cuestionar lo que dice el texto.
Eliminar¿Por qué creéis que se ha producido esta situación de inestabilidad y diversidad de opiniones en torno al polémico tema del aborto?
ResponderEliminarJesús, ¿tu pregunta tiene algo que ver con el artículo que has escogido?
Eliminar¿Por que el autor piensa que las personas que echan la culpa del aborto a la religión no siguen únicamente una cuestión religiosa?
ResponderEliminarNo sé si entiendo bien esta pregunta. Creo que el texto habla de la religión para desautorizarla en favor de la Ciencia.
Eliminar¿Por qué tenemos que obligar a una mujer a ser madre si ella no quiere?
ResponderEliminarBuena pregunta, de difícil respuesta. Como dice el texto, si "promocionamos la vida" hay que pensar dónde empieza la vida.
Eliminar¿Por qué se le hecha las culpas a las religiones de las cuestiones del aborto, si dice que la vida la desarrolla la Ciencia?
ResponderEliminarNuestro modo de pensar y de actuar muchas veces es incoherente. En temas tan delicados habría que dejar a un lado prejuicios o creencias, pero la realidad es otra.
Eliminar¿Por qué no se valora mas la vida de la mujer embarazada que es la que corre peligro de muerte tanto si aborta como si decide seguir con su embarazo hacia delante?
ResponderEliminarHay quien piensa que en esa situación la vida que lleva dentro es igual o más importante. Pero no hay que olvidar el derecho de la mujer, claro. ¿Dónde está el límite de la ley sobre una persona y su cuerpo?
ResponderEliminar¿Por qué una ley tiene que decidir en la decisión de una mujer?
ResponderEliminarTeresa
Otros responderían que sobre la libertad de decisión de la mujer está el derecho a la vida del "no-nacido".
EliminarEstas medidas están consiguiendo que la ley de prohibición de aborto se haga realidad, por lo tanto esto somete a la mujer a no tener la oportunidad de parar con el crecimiento de ese nuevo ser que se está formando en su vientre. Nos hacemos la pregunta, ¿qué alternativas podríamos plantear para que el padre de ese hijo asuma la responsabilidad de cuidarlo y educarlo, puesto que estas nuevas reglas postulan que debe concebirse?
ResponderEliminarBuena pregunta. Si, como parece, la ley se aprueba y muchas mujeres (si no abortan de manera clandestina) se verán obligadas a dar a la luz a hijos que igual no pueden mantener, ¿quién las ayuda? ¿No debería el Gobierno también prever esto?
Eliminar¿porqué esta decisión tiene que estar en manos de políticos cuanso ellos son los que menos viven esta situación? Siendo en su gran mayoria varones...
ResponderEliminarMaria del Mar
Muy acertado. Hay quien piensa que la mujer pierde con esta ley su derecho a decidir. Se la obliga a tomar una decisión. Aun más: son hombres, en su mayoría, los que legislan sobre mujeres.
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